Escrito por Raúl Sáez ·
Ya sabemos que existen modos automáticos en la cámara, y ya has visto lo que significa disparar en manual. Pero entre esos dos extremos hay un terreno intermedio que conviene conocer: los modos semiautomáticos.
Cuando trabajas en semiautomático tú solo controlas dos de los tres parámetros, para poder hacer las fotografías más rápido.

Si puedes prever qué tipo de fotografías vas a tomar, podrás elegir cuál es el sistema que más te conviene. Así te olvidas de tener que manejar todos los parámetros de la cámara, como pasaría en el modo manual.
Olvídate del ISO
Antes vimos que existen tres parámetros a la hora de hacer fotografías en manual: diafragma, obturador y sensibilidad ISO.
La sensibilidad ISO es la capacidad del sensor para captar luz: un valor numérico que subirás o bajarás según cambien las condiciones de luz. Lo que quiero decirte con esto es que no es un parámetro que tengas que modificar en cada fotografía.
Por eso, cuando hablemos de semiautomático, olvídate del ISO. Aquí lo que te importa es la velocidad de exposición (obturador) y la apertura del diafragma. Y con eso tienes dos opciones:
- Dejar en automático el diafragma — prioridad a la obturación.
- Dejar en automático la velocidad — prioridad a la apertura.
Veamos cada uno de ellos.
Modo de prioridad a la obturación
En este modo escoges la velocidad a la que quieres disparar y la cámara realiza el resto de ajustes.
¿Cuándo utilizarlo? Por ejemplo en fotografía de deportes, en la que necesitas congelar la acción. También puede ser útil para capturar el movimiento: congelar la salpicadura del agua en una fuente, por ejemplo.

Otro efecto muy espectacular, y que seguro que has visto en alguna imagen, es el efecto seda. Si usas una velocidad lenta y haces una larga exposición, conseguirás que el agua de un río o de una playa parezca una tela de seda.
Como ves, son múltiples las situaciones en las que puedes usar este modo. En tu cámara aparece como S (Nikon, Sony) o Tv (Canon).
Modo de prioridad a la apertura
Aquí la decisión se basa en escoger qué apertura de diafragma quieres para obtener una imagen con un efecto u otro. Recuerda: a mayor apertura, menor profundidad de campo.

¿En qué situaciones puede sernos útil?
- En retratos: usando una apertura grande (f1,8) enfocarás solo al sujeto y desenfocarás el fondo.
- En fotografía de paisaje: cuando quieres tenerlo todo enfocado, usarás este modo cerrando el diafragma, un f16 por ejemplo.
- En fotografía de producto: necesitas mostrar nítidamente los detalles, así que también usarás un diafragma cerrado.
En tu cámara aparece como A (Nikon, Sony) o Av (Canon). Es, con diferencia, el modo semiautomático que más se usa.