Escrito por Raúl Sáez ·
La sensibilidad o valor ISO regula la cantidad de luz necesaria para hacer una exposición correcta. Si alguna vez has usado una cámara analógica, haz memoria.
Cuando comprabas un carrete debías decidir de qué sensibilidad lo querías: 100, 200, 400, 800… Esa decisión dependía de las condiciones de luz en las que ibas a fotografiar: si eran exteriores o interiores, unas vacaciones en la playa, etc. Y una vez metido el carrete, te comías esa decisión durante 36 fotos.
Eso ha desaparecido con la fotografía digital: ahora puedes escoger en cada toma a qué sensibilidad quieres disparar desde el menú de la cámara.

Cuándo subirlo y cuándo bajarlo
Si vas a hacer fotos en un entorno con mucha luz —un día de playa— tendrás que usar una sensibilidad menor: 100. En cambio, si estás haciendo turismo y quieres fotografiar el interior de una iglesia, tendrás que usar una sensibilidad mayor: 800.
Al igual que ocurre con el tiempo de exposición y los números F, también es habitual que las cámaras actuales ofrezcan sensibilidades intermedias, más precisas.
Qué hace realmente subir el ISO
Tienes que tener en cuenta que al subir el número ISO no haces que entre más luz al sensor —eso solo se logra con un diafragma más abierto o con más tiempo de exposición—, sino que amplificas el voltaje de la señal, aumentando la sensibilidad del sensor.
Si traducimos esto al lenguaje de los mortales: al utilizar una sensibilidad alta (1600, 3200) tendrás más luz, pero irá apareciendo el temido ruido, esa textura granulada en la imagen.
No te obsesiones con el ruido
La aparición de ruido tampoco debe agobiarnos. Es preferible subir el ISO aunque aparezca el ruido y poder hacer la foto, que no subirlo por miedo y quedarnos sin ella.
Además, en los modelos de cámaras más recientes el ruido solo aparece de verdad si pones valores ISO muy extremos.
Y una vez tomada la foto, en la edición se puede reducir algo el ruido. Pero si no hacemos la foto, no habrá nada que retocar.
La regla práctica
Sube el ISO que para eso está, y haz la foto. Una foto con algo de grano existe. Una foto movida por miedo a subir el ISO, o una foto que no llegaste a hacer, no.