Enfoque, medición de la luz y el histograma

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Cuando miras por el visor de tu réflex y pulsas el botón del obturador hasta la mitad, estás haciendo dos cosas al mismo tiempo: enfocar y exponer.

Cuando comenzamos con la fotografía es fácil confundir ambos conceptos, pero no tienen nada que ver:

  • Enfocar es escoger qué parte de la escena tendrás a foco para resaltarla y cuál estará desenfocada.
  • Exponer es medir la cantidad de luz que llega a la cámara para decidir qué combinación de velocidad, diafragma y sensibilidad será la correcta.

Modos de enfoque

Ejemplo de los distintos modos de enfoque automático
Los modos de enfoque de la cámara: puntual, continuo y automático.

Los modos de enfoque ya los vimos al hablar del enfoque selectivo. Si necesitas repasarlos, tienes el capítulo completo en la otra guía: El enfoque selectivo.

La medición de la luz

Todas las cámaras llevan incorporado un exposímetro: un sensor que capta la luz de la escena y nos indica cuáles son los valores correctos para que nuestra imagen no quede muy oscura (subexpuesta) ni tampoco quemada (sobreexpuesta).

Sin embargo, hay algunas situaciones extremas en las que la cámara nos puede dar una medición errónea. Por ejemplo, en un paisaje nevado, donde hay muchísimo contraste de luz. En ese caso tendrás que ser tú quien tome el control por medio de la compensación de la exposición.

La compensación de exposición

Aunque estés en uno de los modos semiautomáticos, con el botón de control de la exposición puedes decidir si quieres sobreexponer o subexponer una imagen. Solo tienes que deslizar el control hacia la izquierda (subexponer, más oscura) o hacia la derecha (sobreexponer, más clara).

Aunque puede haber diferencias según la marca de la cámara, normalmente este botón viene representado por un cuadro dividido por una línea oblicua y con un símbolo de +/-. En pantalla lo verás como una escala:

-3 .. 2 .. 1 .. 0 .. 1 .. 2 .. 3+

Los tres modos de medición

Es muy importante decirle a la cámara cómo debe medir para que pueda ajustar los parámetros de forma correcta. Que el exposímetro diga una cosa u otra depende mucho del modo de medición elegido:

  • Medición puntual: permite hacer una medición muy precisa de un punto concreto de la escena, con un ángulo visual muy cerrado. Es útil cuando te interesa centrar la atención en un punto determinado y no te importa que el resto salga oscuro.
  • Medición ponderada al centro: aquí prima la zona central del encuadre. Normalmente se ignora buena parte del cielo y de los primeros planos. Úsala cuando el elemento que te interesa está en el centro pero no quieres anular el resto de la escena: la cámara ajustará para exponer bien ese motivo, pero seguirá teniendo en cuenta lo demás.
  • Medición evaluativa o matricial: el exposímetro hace una media de las distintas luminosidades que encuentra en el encuadre. Con este modo casi todos los elementos suelen quedar bien expuestos. Resulta útil cuando no hay grandes contrastes en la escena.

El histograma

Si vas alternando los modos de información en la pantalla de tu réflex, verás que en un momento dado aparece una especie de gráfico con curvas. Eso es el histograma, y su objetivo es darte información objetiva sobre la imagen que vas a tomar.

El histograma es un gráfico en el que se representa la imagen capturada. En el eje vertical aparece el número de píxeles; en el horizontal, los valores de luminosidad de la imagen.

Ejemplo de histograma en la pantalla de una cámara
Un histograma: sombras a la izquierda, medios tonos en el centro, luces a la derecha.

Con la práctica, con solo ver cómo queda esa curva sabrás si la exposición de tu fotografía es la correcta, si está muy oscura o si ha perdido detalle en las partes más iluminadas.

Cómo se interpreta

  • La parte izquierda de la curva nos habla de las partes oscuras de la imagen.
  • La parte central, de los medios tonos.
  • La parte derecha, de los tonos claros o más iluminados de la escena.

Es difícil generalizar sobre cuál es el histograma correcto, porque siempre acabará siendo una decisión personal del fotógrafo. Pero sí hay algunas consideraciones que puedes tomar como referencia.

Si el histograma tiene muy poca información en la zona de sombras y medios, y la curva sube en la zona de iluminaciones, es probable que la imagen esté quemada o sobreexpuesta.

Fotografía sobreexpuesta y su histograma desplazado a la derecha
Imagen sobreexpuesta: la información se acumula en la parte derecha del histograma.

Por el contrario, si la curva está situada a la izquierda y casi desaparece en la zona de medios e iluminaciones, la imagen estará demasiado oscura o subexpuesta.

Fotografía oscura y su histograma desplazado a la izquierda
Imagen subexpuesta: casi toda la información se apila a la izquierda.

También puedes saber si una imagen está muy contrastada mirando el histograma. Si tiene mucho contraste, habrá curva a izquierda y derecha y bajará en la zona central.

Fotografía muy contrastada y su histograma con curvas en los dos extremos
Imagen muy contrastada: dos picos en los extremos y un valle en el centro.

Por eso se suele decir que la exposición correcta está representada por un histograma en el que la curva se concentra en la parte central.

Pero no hay verdad absoluta

Al final depende de cada foto y de lo que muestre la imagen. Una silueta a contraluz tendrá el histograma pegado a la izquierda y estará perfectamente expuesta. No hay una verdad absoluta, sino resultados diferentes.

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