Escrito por Raúl Sáez ·
La costumbre nos dice que, al ver algo que queremos fotografiar, hay que llevarse la cámara a la altura de los ojos y disparar. Pero cambiar el punto de vista puede ser la diferencia para lograr imágenes mucho más interesantes.

Tres ángulos básicos
Picado: disparas desde una posición elevada respecto al motivo, que suele parecer más pequeño de lo que realmente es.

Contrapicado: disparas desde un lugar más bajo que el motivo, que entonces parece más grande de lo real.

Cenital: la fotografía se toma totalmente desde arriba, perpendicular al suelo.

No son los únicos ángulos posibles: atrévete también a disparar desde la altura de la cintura, a ras de suelo, o cualquier posición que se te ocurra. Cambiar el punto de vista es de las formas más rápidas de ganar originalidad en tus fotos.
El fondo también importa
Aunque solemos «cegarnos» con el sujeto principal, el fondo tiene su propia importancia. Para que la persona destaque más, busca contraste entre ella y el fondo —por color o por el tipo de iluminación de cada uno— (recuerda lo que veíamos con los objetivos de retrato).
También ayuda que el encuadre sea lo más sencillo posible: un fondo uniforme y con pocos colores centra la atención en el motivo principal.