Escrito por Raúl Sáez ·
La altura del horizonte
Muy relacionada con la regla de los tercios está la ley del horizonte: para que una imagen quede equilibrada, el horizonte no debe tener inclinación y debe ser paralelo a los márgenes superior e inferior.

Volviendo a la división en tres partes de la regla de los tercios, el horizonte deberías situarlo en el tercio superior o en el inferior, pero nunca en el centro: la parte central suele ser la que menos peso tiene en la imagen.
Un ejemplo: un atardecer en la playa. ¿Qué te resulta más llamativo, la forma de las nubes y el color del cielo, o las rocas de la orilla? Si es el cielo, dale protagonismo dejando el horizonte en el tercio inferior. Si es la orilla, deja el horizonte en el tercio superior.
La ley de la mirada
Cuando fotografías a una persona —o a un animal—, esta ley dice que hay que dejar espacio en la dirección hacia la que está mirando. Ese espacio se llama aire, y lo que consigues con él es que la mirada de quien ve la foto se dirija en la misma dirección que el protagonista de la imagen.

Con esta técnica llamas la atención del espectador y diriges su vista hacia el punto que te interesa. Provoca curiosidad y la imagen queda equilibrada.
Una regla que también se puede romper
Si dejas el aire justo al contrario de hacia donde mira el sujeto —por ejemplo, mira a la derecha pero dejas el espacio a la izquierda—, la imagen transmite una sensación de claustrofobia, como si algo no encajara. Puede ser un recurso válido si es justo lo que buscas, pero para romper la norma primero hay que conocerla.