Olvídate un segundo de la cámara que tienes. Da igual si es grande, pequeña o si llevas ocho objetivos en la mochila. Tampoco importa si todas tus fotos las haces con el móvil.
Hay fotos mal hechas con cámaras de 5.000 euros, y buenas fotos hechas con un móvil. ¿Por qué? Porque lo más importante en una fotografía es el fotógrafo.
Una captura no existe a partir del momento en que aprietas el botón: empieza mucho antes, en la mirada y en la cabeza de quien dispara.
Un mismo paseo, fotos muy distintas
¿Has participado alguna vez en un Photowalk? Es una quedada con otros fotógrafos para pasear por la ciudad haciendo fotos juntos. Lo que siempre me ha llamado la atención es ver después las fotografías de cada uno.

Todos hemos paseado por la misma ciudad, pero lo que hemos capturado suele ser muy distinto. Ahí entra en juego cada persona: qué te mueve, qué te llama la atención, tu estado de ánimo. Unos optan por retratos, otros por pequeños detalles. El resultado final cambia por completo.
Aunque parezca que lo importante empieza al disparar, lo cierto es que primero hay que pensar la fotografía. Hay gente que vuelve de un viaje con 500 fotos, las revisa, y ninguna le dice nada. Disparar más no te hace mejor fotógrafo: pensar la foto, tener paciencia y entonces disparar, es lo que marca la diferencia.
Qué es realmente la composición
La composición es la disposición de elementos y personas en el encuadre, y cómo la luz, la perspectiva, la ubicación del motivo principal o el enfoque afectan a cómo percibimos esa imagen. Dicho llanamente: es lo que hace que pases de una foto mediocre a una buena fotografía.
Lo más importante al ir a hacer una foto es fijarte en la escena. ¿Es un paisaje? ¿Un retrato? ¿Un edificio? Según lo que quieras fotografiar, piensas en el cómo. Una buena forma de entrenar esto es ver muchas fotos —en Flickr, en 500px, donde sea—: tu cerebro va asimilando patrones que después te permiten «ver» mejor una escena antes de disparar.
Se entrena mirando, no naciendo con ello
Aun dominando la técnica a la perfección y con el mejor equipo, sin esa mirada es imposible hacer buenas fotos. Y aunque muchos piensan que esa mirada es innata, en realidad se entrena con práctica y viendo muchas fotografías.
A partir de aquí vienen las reglas de composición que forman esta guía: una base para aprender a mirar. Una vez las domines, podrás saltarte cualquiera de ellas sin miedo —para eso están las normas, para romperlas con criterio.

Repite conmigo
Lo importante en la foto eres tú. Para hacer buenas fotos, un smartphone, una compacta o una réflex profesional son igual de válidos.