El objetivo es, junto al sensor, el elemento más importante de la cámara. Y lo es por dos motivos: determina la calidad de la imagen y, según su distancia focal, te permite hacer unas fotos u otras.

¿Pack o cuerpo suelto?
Mi recomendación es que no compres un pack, ni con un objetivo ni con dos.
Aunque sea más económico, los objetivos que vienen incorporados en esos packs son muy malos. En cuanto domines un poco más la cámara querrás comprar uno mejor, y el dinero que pagaste de más se habrá perdido. Merece más la pena comprar el cuerpo por un lado y el objetivo por otro: la inversión extra no será mucha y la vida útil de ese objetivo será mucho más larga.
Cómo leer un objetivo
Antes de comprar conviene que sepas leer las siglas que lleva impresas. Este ejemplo es de un Nikon; en otras marcas cambian las abreviaturas, pero los conceptos son los mismos:

- AF-S — el objetivo tiene enfoque automático.
- DX — es un objetivo digital.
- ∞-0.28m/0.92ft — la distancia mínima de enfoque.
- ⌀52 — el diámetro de la rosca.
- NIKKOR — la marca del objetivo.
- ED — lleva dentro cristales específicos para corregir aberraciones cromáticas.
- 18-55mm — es una óptica variable, y ese es su rango de distancia focal.
- 1:3.5-5.6 — la luminosidad, o escala F.
- VR II — objetivo con estabilizador.
1. Distancia focal
Es el primer parámetro en el que debes fijarte, porque determina el uso que le vas a dar. Se expresa siempre en milímetros: 50 mm, 200 mm, 18-55 mm.
Técnicamente, la distancia focal es la distancia que existe entre el sensor de tu cámara y el centro óptico de la lente. Lo importante es que determina el ángulo de visión, que es lo que da mayor o menor sensación de acercamiento al sujeto.
A menor distancia focal, mayor ángulo de visión y más lejos parece el sujeto. A mayor distancia, más nos acercamos: es lo que vulgarmente llamamos zoom.
2. Óptica fija o variable (zoom)
Un objetivo fijo solo enfoca a una determinada distancia focal —el 50 mm, por ejemplo—. Si quieres fotografiar algo a otra distancia, serás tú quien tenga que moverse o cambiar de lente.
Los variables permiten trabajar dentro de un rango: el típico 18-55 mm de los packs. En vez de moverte tú, se mueve el objetivo.
Es posible que estés pensando: «entonces lo ideal es un variable que lo abarque todo». Razón no te falta, y existen: son los llamados todoterreno, como un 18-300 mm. ¿Cuál es el problema? Que dan menos calidad: más aberraciones cromáticas, más distorsión, menor luminosidad, menor nitidez y un enfoque más lento.
3. Diafragma, escala F, luminosidad
Después de la distancia focal, el segundo parámetro a observar es la luminosidad: la capacidad del objetivo de captar luz gracias a que el diafragma pueda abrirse más.
El diafragma es como el iris de tu ojo: un conjunto de láminas que se abren o se cierran dentro del objetivo para dejar pasar más o menos luz.
La escala F es esa indicación del tipo 1:4-5.6, que en las tiendas verás como F/4-5.6. El «1» solo indica que se está haciendo referencia a esa escala. El número en el que te debes fijar es el primero: cuanto más bajo, mejor el objetivo. A partir de 2.8 ya hablamos de muy buena calidad.
Un apunte
Si vas a usar la cámara en automático total —encuadrar y disparar— todo esto de la luminosidad te da igual. Pero entonces no estás sacando partido a la cámara, ni una cuarta parte. Aprende a disparar en manual y disfruta obteniendo la foto que tú quieres en cada momento: lo tienes explicado en Aprende a dominar tu cámara.
4. Estabilizador de imagen
Su función la dice su nombre: consigue que la foto salga nítida aunque tú te muevas al disparar.
Hay cámaras que llevan el estabilizador en el cuerpo y otras que no. Si la tuya no lo lleva, procura que los objetivos que compres sí. Esto ha cambiado bastante desde que se escribió esta guía: hoy la mayoría de cuerpos sin espejo llevan estabilización interna, así que ha dejado de ser un criterio decisivo al elegir óptica — salvo en teleobjetivo, donde los dos sistemas se suman y se nota. Sobre todo con los teleobjetivos, donde mantener la estabilidad es más difícil: nunca compres un objetivo de más de 70 mm sin estabilizador, por muy buen pulso que tengas.
Lo reconocerás por un símbolo en el cuerpo del objetivo: VR en Nikon, IS en Canon.
5. Autoenfoque o manual
Todos los objetivos modernos tienen autoenfoque: si presionas un poco el disparador, verás cómo el objetivo se mueve solo colocando las lentes.
Aun así, hay quien prefiere enfocar en manual girando él mismo el anillo. Para eso hay una pestaña que pone AF/MF: solo tienes que ponerla en MF. Lo normal, de todos modos, es trabajar en automático.
6. Factor de multiplicación o de recorte
Esto no es una característica del objetivo, pero conviene conocerlo: la distancia focal se ve afectada por el tamaño del sensor de la cámara.

Solo las full frame captan la proporción exacta de lo que se ve según la distancia. En las demás hay recorte: en las réflex APS-C el factor es de 1,5x en Nikon y 1,6x en Canon, y en las mirrorless con sensor micro 4/3 es de 2x.
En la práctica, esto significa que lo que en una full frame son 50 mm, en una micro 4/3 son 100 mm y en una réflex APS-C son 80 mm.